Enfoca, fluye, improvisa

Sabes... la gente piensa que enfocarse significa decir sí a aquello en lo que te enfocas, en el aquí y ahora, en tu momento presente; sí, así es. 


Pero… tampoco es así exactamente, porque sobre todo significa decir NO a otros cientos de ideas buenas que hay... ¿es ahí de verdad donde quieres estar?


 ¿Es eso lo que te apetece hacer? ¿Acaso desechas ideas, por la presión social, porque se te ha metido algo en la cabeza, sin de verdad corroborarlo, sin ni siquiera intentarlo? Hazle caso a tu corazón, a tu intuición, iMprovisa…

Me encanta este enfoque, la profundidad, el caminar por la orilla del mar, acariciando las nubes con las manos, respirar la sal, y notar el tacto de la arena mojada en los pies, mientras te cubres de espuma de las olas que vienen y van.


Te impregnas de relax, silencio, diálogos internos, verbalizas pensamientos, ideas, compartes al mismo tiempo otros puntos de vista; eso da tranquilidad, amabilidad, paz... un lugar para perderse, siguiendo el reflejo infinito.


Sigues caminando, encuentras conchas, medusas, estrellas de mar, como en todos los caminos piedricitas que te hacen dudar. Al final emerge el Castillo dentro del mar.


Casi susurras caminando, de puntillas para no romper la armonía, pero enseguida la arena te atrapa, te acoge y la mar la limpia y dispone.


Caminar en la orilla del mar hacia el Castillo que emerge desafiando al tiempo y a las mareas.


Dale la vuelta al móvil, mira la foto del revés, observa el infinito. Verlo desde otro punto de vista te da otra perspectiva, e inicia nuevas conexiones neuronales tratando de comprenderlo. Te acabo de sacar de tu zona de confort. 😉 ¿cuéntame cómo lo ves ahora? ¿De qué te has dado cuenta?


Ahora hacia el Castillo, hacia tu Castillo.


Cierra los ojos, respira profundamente, piérdete en tu iMaginación... 


iMprovisa…

¿Te vienes? Te espero.

iMagina...

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